Casa de San Pedro y San Pablo de Teposcolula

Quinto centenario, orden de predicadores
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Siglo XVI.

Provincia: Perteneció a la provincia de Santiago de México (1535); posteriormente, pasó a formar parte de la provincia de San Miguel y de los Santos Ángeles de Puebla (1656).

Advocaciones: San Pedro y San Pablo.

Fecha fundación (Acta capitular): 24 agosto 1541.

Ubicación: Municipio de San Pedro y San Pablo Teposcolula, Oaxaca.

Toponimia del lugar: El nombre Teposcolula proviene del náhuatl y encierra una imagen poética de su geografía y origen. Se forma a partir de los vocablos “Tepoz”, que significa cobre; “Colotl”, que alude a una torcedura o curvatura; y “Tla”, que indica cercanía o conjunto. Así, el significado de Teposcolula puede interpretarse como “junto a la torcedura del cobre”.

Región: Mixteca alta.

Vicarios (obtenidos de las actas capitulares del siglo XVI): Fray Domingo de Medinilla (1541), fray Juan de Cabrera (1547), fray Antonio de Serna (1548), fray Juan de Cabrera (1550), fray Antonio de Serna (1552, 1553), fray Domingo de Santa María (1555), fray Francisco de Loyando (1556), fray Juan de Cabrera (1558, 1559, 1561), fray Antonio de la Serna (1567), fray Ildefonso de Trujillo (1578), fray Pedro de Vicuña (1583).

Conjunto conventual

Hoy en día, aún se conservan en Teposcolula importantes vestigios de su esplendor virreinal: el templo, el claustro y la imponente capilla abierta, todos construidos con materiales propios de la región. El interior del templo destaca por sus pequeñas cúpulas, que adoptan la forma de casquetes, creando un efecto visual armonioso y singular. La fachada, por su parte, está compuesta por elegantes columnas y nichos que reflejan la influencia del arte renacentista, integrándose con maestría al paisaje arquitectónico de la Mixteca Alta.

Reseña

Fue el 24 de agosto de 1541 cuando Teposcolula apareció por primera vez en los registros históricos, durante un capítulo en el que se designó a fray Domingo de Medinilla como vicario. En aquel entonces, la región comenzaba a perfilarse como un punto clave en la Mixteca. Un año más tarde, en 1542, el convento de Yanhuitlán fue abandonado, y con ello, Teposcolula cobró una nueva importancia, convirtiéndose en un centro espiritual y estratégico para la orden dominica.

En ese contexto de transformación y crecimiento, surgió una de las obras más emblemáticas de la arquitectura virreinal en la Mixteca Alta: la capilla abierta. Atribuida a fray Francisco Marín, esta construcción no solo destacó por su monumentalidad, sino también por la complejidad de su diseño, que la convirtió en uno de los conjuntos arquitectónicos más notables de la región. Su presencia aún hoy evoca el esplendor de una época en la que la fe, el arte y la historia se entrelazaban en piedra.

Quinto centenario, orden de predicadores