La Provincia Jacobina fue erigida el 24 de agosto de 1535, durante la celebración del primer capítulo provincial, en el cual se designó a fray Domingo de Betanzos como su primer padre provincial. Esta provincia se constituyó tras su separación de la Provincia de la Santa Cruz de La Habana, quedando integrada por conventos y casas localizadas en el territorio de la Nueva España. La delimitación de sus áreas se realizó conforme a los asentamientos indígenas predominantes, correspondientes a las naciones náhuatl (mexicana), mixteca y zapoteca.
En el caso de la nación mixteca, bajo la jurisdicción de la diócesis de Huajuapan, se encontraban las siguientes casas: Chila, Tequixtepec, Huajuapan, Tonalá, Juxtlahuaca, Tecomaxtlahuaca, Tamazulapan, Tejupan y Coixtlahuaca.